jueves, 30 de mayo de 2019

el conejo gris III


En el verano el niño solía llevarse a el conejo gris al bosque mientras recogía flores el conejo gris se quedaba cerca de un árbol mientras el niño exploraba, los días pasaban, pero una tarde fue especial, vio animales salir del bosque, estos eran como el, excepto que se veían brillantes y nuevos, se acercaron a el olfateándolo, -¿por que no vienes con nosotros?- dijo uno de ellos. 




-no quiero- respondió el conejo gris, sintiéndose mal mientras veía a uno de ellos saltar de una manera tan viva y jovial, el no tenia unas patas que pudiera saltar, estas eran débiles y sin resistencia uno de estos le dijo:
- no eres real- 
-soy real- dijo el conejo gris- el niño lo dijo- en ese momento el niño llego corriendo, alejándolos.
Las semanas pasaron y el niño no se veía bien, su cuerpo estaba tan caliente, que el cuerpo del conejo ardía cuando se acercaba a el. 
Gente extraña entraba y salía, gris se asustaba y se escondía entre las cobijas. El niño estuvo en cama sin salir ni jugar por un largo tiempo, el conejo no tenia nada que hacer en todo el día,  se aburría mucho, pero el era paciente, y cuando el niño estaba medio dormido el brincaba y le decía, ¡vamos a jugar al jardín!.
Un día funciono pues el niño se vistió lo cargaron y lo llevaron al jardín, al día siguiente irían a la playa escucho decir a una de esas personas que siempre entraban y salían del cuarto. gris estaba tan feliz. 
El doctor ordeno que los juguetes, libros, y sabanas fueran quemados, pues el cuarto debía de ser desinfectado la nana pregunto sobre que harían con ese viejo conejo, el doctor lo descarto diciendo que estaba lleno de microbios, que debían quemarlo de inmediato .y traer uno nuevo, gris fue arrojado a un costal junto con otros juguetes, y dejado muy lejos para ser incinerados, de alguna manera gris logro escapar del costal, se encontraba en el campo solo y perdido, llorando, tenia tanto frio, pues siempre dormía junto al niño en la cama, mientras estaba en el campo logro ver un árbol muy parecido en el que el niño lo solía dejar mientras exploraba, se sintió tan triste pues recordó su vieja vida y su viejo amigo, el caballo flaco, una lagrima escurrió debajo de su nariz, cayendo en el césped, una flor comenzó a crecer justo donde había caído su lagrima, la flor siguió creciendo era de un hermoso verde, esta comenzó a abrirse y dentro de esta una hermosa mujer salió, portaba un vestido verde con toques brillantes, a su espalda unas alas doradas la hacían ver soberbia y fantástica, su rostro reflejaba amor y empatía, ella lo abrazo y le beso la nariz 
-Soy el hada de los sueños, los cuido y los hago reales- 
-¿no soy real?- pregunto gris
Tu eras real para el niño y ahora lo serás para todos

No hay comentarios:

Publicar un comentario